domingo, 7 de diciembre de 2014

Paté de mejillones

Seguro que a más de uno os va a tocar celebrar alguna comida en casa durante estas navidades y, como nosotros, debéis estar buscando como locos recetas originales y ricas con las que sorprender a los invitados ¿verdad?
¿Y si os decimos que durante nuestra búsqueda hemos dado con una receta original, rica y, encima, mega fácil para un aperitivo? ¡No se puede pedir más! Y no es abrir una lata y listo, aunque podríamos decir que casi... jejeje.

Después de varios años preparando comidas durante las navidades hemos aprendido que, como no elijas bien los platos, te puedes complicar y pasar muuuuchas horas en la cocina, para que luego no luzcan tanto tus platos por que has avasallado a tus invitados con veinte mil cosas...
Así que nuestra norma suele ser preparar un buen plato principal, da igual lo complicado que sea, y acompañarlo con algún aperitivo sencillo, original y que no requiera de mucho tiempo para poder disfrutar de la comida tranquilamente.

Y con esa idea os traemos este paté de mejillones. Os aseguramos que tardaréis cinco minutos en prepararlo, lo único malo es que va a tardar el mismo tiempo en desaparecer, por que está riquísimo. Tiene un suave toque a mejillones, pero no sabe en exceso y el resto de ingredientes hace que tenga un sabor de los que se quedan en la boca y te hacen repetir una y otra vez.
Además, tiene una textura ideal tanto para untar sobre tostadas de pan como para dippear, así que cada uno lo puede comer a su gusto.

Nosotros hemos hecho una versión más sencilla y rápida a base de una buena lata de mejillones y surimi de cangrejo, pero si tenéis tiempo también podéis prepararlo con mejillones naturales hervidos y carne de cangrejo, seguro que también queda delicioso.

 Ingredientes (para 2 terrinas de 10 cm. aprox.)
  • 1 lata de mejillones en escabeche
  • 4 palitos de surimi de cangrejo
  • 4 quesitos
  • 2 cucharadas soperas de mayonesa
 Preparación

La preparación no tiene mucho misterio... Solo tienes que colocar todos los ingredientes en un picadora y picarlos hasta que tengan la consistencia que más te guste. Puedes dejar pequeños trocitos o picar todo por completo.
Puedes guardar el paté en el frigorífico en una fiambrera o en el mismo bol tapado con papel film para que no se reseque.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Bizcocho de calabaza y semillas de lino

La receta que os traigo hoy podríamos considerarla un básico de nuestra cocina, pero modernizado jeje. Y lo considero un básico por que cuando llega el otoño, el bizcocho de calabaza siempre aparece por casa (¡y varias veces!).
Y es que es un bizcocho tan sencillo y jugoso que es dificil no prepararlo en cuanto aparece la calabaza en nuestra cesta ecológica. Tiene un sabor muy suave, que a todo el mundo le gusta y sorprende. Así que cuando fue el cumpleaños de mi cuñado, no lo dudamos ni un segundo y llevamos este bizcocho para merendar con toda la familia. De ahí que solo os muestre dos fotos escasas, no me dio tiempo a hacer más jeje.

Pero como era un día especial, quería darle un toque diferente, así que me puse a buscar por la despensa y encontré unas semillas de lino dorado que habíamos comprado en verano y que todavía no había usado... ¡esta era mi oportunidad! La verdad es que apenas modificó el sabor del bizcocho y podría decir que ni se notaban, no sé si fue por que puse pocas o por que realmente no tienen mucho sabor... Habrá que seguir investigando con ellas.
También preparé lo que iba a ser una crema de castañas para rellenar el bizcocho... Pero aunque de sabor quedó muy rica, no llegó a cuajar y quedó más bien como una salsa... Así que aunque la veáis en la foto no os pongo la receta ¡no todo nos sale perfecto! ;) jajaja.

Este bizcocho yo no lo hago muy dulce, así que si sois muy golosos y os gustan los bizcochos que sepan a azúcar, tendréis que añadirle más azúcar blanco a las cantidades que os pongo a continuación o sustituir el azúcar moreno por blanco.

 Ingredientes para el bizcocho (para un molde de 22 cm)
  • 3 huevos
  • 150 gr. de azúcar blanca
  • 100 gr. de azúcar moreno
  •  1 yogur natural
  • 125 ml. de aceite
  • 375 gr. de harina
  • 1 sobre de levadura (16 gr.)
  • 250 gr. de calabaza cocida aprox.
  • 2 cucharadas soperas de semillas de lino dorado 
 Preparación

Pon a precalentar el horno a 180ºC, calor arriba y abajo.

Engrasa el molde con mantequilla o aceite y espolvorea un poco de harina hasta que todos los bordes queden bien cubiertos. Yo suelo cubrir las paredes con papel de hornear pero no es necesario, podéis simplemente engrasar todos los bordes.
Mezcla todos los ingredientes poco a poco en un recipiente siguiendo más o menos el orden de la lista y bátelos con una cuchara de madera o con la ayuda de una batidora eléctrica hasta obtener una masa líquida y uniforme.

Vierte la masa dentro del molde.
Mételo en el horno y déjalo unos 45 - 60 minutos (según tu horno), hasta que veas que está dorado. Puedes comprobar si está bien hecho pinchándolo con un palillo de madera, si éste sale limpio es que ya está listo.

Pon el molde sobre una rejilla y deja que se temple durante 15 minutos aproximadamente. Pasado este tiempo, si el molde no está muy caliente, desmolda el bizcocho y deja que se enfríe por completo sobre la rejilla.

Puedes comerlo tal cual o acompañarlo con una salsa de castañas, chocolate, frutos secos ¡lo que más te guste!

domingo, 16 de noviembre de 2014

Risotto de boletus, níscalos y conejo

El plato que os traemos hoy podría deciros que es un 2x1. Realmente son dos platos diferentes, casi podríamos decir que un primero y segundo juntos, pero su combinación queda riquísima.
Ya os he comentado más de una vez que a mi el otoño me encanta por un montón de cosas, pero sobre todo me gusta por todos los ingredientes que nos trae esta estación. La calabaza, los boniatos, las castañas, los piñones... ¡y las setas! Creo que no hay otra estación con unos productos que sepan tanto a ella ¿verdad? Parece que todos tienen un sabor como a bosque, a tierra... Y es una delicia... puede ser que sea una locura mía, pero yo soy feliz comiendo todas esas cosas en otoño jajaja.
Así que cuando fuimos a comprar y vi los níscalos, me lancé directamente a ellos. Al principio los iba a hacer sencillos, con ajito y perejil a la plancha, que es un plato rápido, sencillo y que me encanta. Pero luego vimos los boletus y el cocinillas entró en acción "¿qué te parece hacer un risotto con estas setas?" Y desde que descubrí mi pasión por el risotto no le puedo decir que no...

Y el acompañarlo con conejo fue casi por casualidad. No se nos ocurría qué podíamos preparar como segundo, lo vimos y nos preguntamos ¿quedará bien todo junto? 
Se puso a ello y el resultado fue delicioso. Durante un día lluvioso comimos un risotto de lo más otoñal y suave, acompañado de un conejo al ajillo que le da un toque de vidilla al plato. Os recomiendo que lo probéis, os hará sentir que tenéis el otoño en vuestro plato. Y si el conejo no os gusta mucho, podéis cambiarlo por pollo. Seguro que también estará muy bueno.

 Ingredientes (para 4 personas)
  • 4 cazos justitos de arroz especial para risotto (240 gr. aprox.)
  • 500 gr. de conejo troceado
  • 190 gr. de boletus
  • 140 gr. de níscalos
  • 6 ajos
  • 1 cebolla
  • 1 l. de caldo de pollo
  • 75 gr. de mantequilla
  • Tomillo y romero (al gusto)
  • Sal y pimienta
  • Aceite de oliva
  • Brandy
 Preparación

Para que no se os quede fría una de las dos partes de este plato, os recomiendo que las hagáis más o menos a la vez. Ya veréis que es muy fácil.

Antes de todo, comenzamos limpiando los boletus y los níscalos. La manera más fácil es coger un pincel de la cocina y "cepillar" con suavidad la parte interior del sombrero de la seta. Para limpiarla por fuera, puedes pasarle con cuidado un paño húmedo y secarla con una servilleta de papel. Por si tenéis alguna duda, os dejo el enlace a un vídeo en el que lo explican fenomenal :).
Una vez que los boletus y los níscalos estén bien limpios, córtalos a rodajas junto con la cebolla. Tritura también los seis ajos y reserva todo.

Salpimienta el conejo. En una sartén a fuego medio-alto vierte un buen chorro de aceite y, cuando esté caliente, añade el conejo troceado. Dale la vuelta de vez en cuando para que se vaya haciendo por ambos lados.
Cuando la carne empiece a estar dorada, añade todos los ajos triturados y un puñado pequeño de tomillo y romero. Remueve, espera a que los ajos estén dorados y añade un chorrito de brandy y de agua para que los ajos no se quemen.
Deja que se haga unos minutos para que el alcohol se evapore y se termine de hacer la carne. Retira la sartén del fuego y ya tenemos hecho el conejo :).

Vamos a preparar el arroz para la segunda parte de nuestro plato. 

En un cazo o en el microondas calienta el caldo para tenerlo preparado ya que lo tenemos que añadir caliente. Reserva.

En una sartén a fuego medio añade un chorro de aceite de oliva y 3/4 de la mantequilla, espera a que se derrita y añade la cebolla troceada y un poco de sal. Cuando empiece a estar dorada y blanda, añade los níscalos y los boletus.
Deja que se hagan durante unos 5 minutos aproximadamente, removiendo de vez en cuando con cuidado. Cuando empiecen a estar blandos, añade el arroz, remueve y añade parte del caldo, un cazo por cada cada persona (en nuestro caso fueron 4 cazos). Ves removiendo para que el arroz absorba el caldo.
Sigue añadiendo el caldo poco a poco, un par de cazos cada vez que el caldo se reduzca y sin dejar de remover con movimientos suaves y envolventes.

Por último, añade el resto de la mantequilla y remueve unos 5 minutos más hasta que se deshaga por completo y el caldo se evapore, quedando una salsa espesa. Antes de retirar la sartén del fuego rectifica de sal si hiciera falta.
Ya solo queda emplatar poniendo una ración de arroz y unos trozos de conejo en cada plato.
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