domingo, 6 de abril de 2014

Revuelto de hojas de zanahoria, cebolleta y bacon

Cuando os he comentado que en casa nos encantan las recetas de aprovechamiento y que intentamos que no se tire nada, lo he dicho de verdad. De verdad de la buena. Y a veces lo llevamos a los extremos.


Esta receta es obra del cocinillas, por que a mi en la vida se me habría ocurrido cocinar las hojas de las zanahorias, pese a ver que a nuestro querido Tas, un conejo belier que tuvimos hace unos años, los ojos le hacían chiribitas cada vez que le dábamos las zanahorias enteras. No dejaba ni una hojita.

Aunque me vendió muy bien la idea y en la nevera no quedaba mucho más, le hice buscar por internet si esas hojas verdes eran comestibles para los humanos. No es que no me fiara, pero por si las moscas una quiere estar segura de lo que come jeje.

Lo bueno es que acabamos descubriendo que, además de ser comestibles (que era el punto más importante) las hojas de zanahoria son muy nutritivas y ricas en proteínas, minerales y vitamina K. También contienen mucha clorofila que tiene propiedades depurativas de la sangre, los ganglios linfáticos y las glándulas suprarrenales, además de ser antisépticas y diuréticas. No está mal ¿verdad?


Así que con otras cuatro cosas que teníamos en la nevera acabamos preparando este revuelto. Estaba bueno, aunque los tallos que quedaron un poquito menos hechos tenían un sabor bastante fuerte y espacial, como a zanahoria muy muy concentrada y acabamos cansándonos un poco. Por cierto, no nos peguéis por las patatas, no teníamos nada más para acompañar al revuelto :(.

No ha entrado en nuestro listado de recetas favoritas, pero queríamos mostraros una buena opción para una cena rápida y para no desperdiciar una parte de la zanahoria tan rica en nutrientes. También descubrimos que lo usan en lugar del perejil o para hacer sopa de verduras, habrá que probarlo a ver qué tal :). 

 Ingredientes (para dos personas)
  • 1 cebolleta
  • Un ramillete de hojas de zanahoria
  • 100 gr. de bacon
  • 4 huevos
  • Aceite de oliva
  • Sal y pimienta
 Preparación

Lava y trocea las hojas de zanahoria y la cebolleta, incluyendo gran parte de la zona verde del tallo. Reserva.

Corta el bacon en pequeñas tiras y reserva. 

Pon una sartén a fuego medio-fuerte y añade un buen chorro de aceite. Cuando esté caliente añade la cebolleta y el bacon. 


Cuando el bacon empiece a estar dorado, añade las hojas de zanahoria y deja que se hagan hasta que estén bien blandas.  


Bate los huevos en un bol y añádelos a la sartén. Salpimienta y remueve con la ayuda de una espátula para que el huevo  se mezcle con el resto de ingredientes. Una vez que esté cuajado, retira la sartén del fuego y sírvelo.

martes, 25 de marzo de 2014

Tarta Fraisier - CWK

Ya estamos de nuevo por aquí para mostraros el reto que las chicas de Whole Kitchen nos propusieron para este mes: una rica tarta Fraisier.
Es tan entretenida como parece, pero nada difícil. Tiene muchos pasos pero, si los sigues bien, todos son sencillos. De echo, mientras preparábamos la tarta, nos pareció que estábamos haciendo una recopilación de nuestras recetas por que tuvimos que releer algunas que ya os habíamos mostrado: el bizcocho genovés de la Tarta Dobos, la crema pastelera de la Tarta de chocolate y crema de canela o el almíbar de los Savarins.

Para no liaros con mira esta receta para este paso y mira esta otra para este otro paso, os hemos copiado de nuevo todo aquí, así que no os asustéis por la largura de la entrada.
Vamos con un poquito de historia sobre la tarta Fraisier. Como muchas recetas, su origen se desconoce, aunque se cree que pudo ser creada allá por 1860, época en la que se crearon otras grandes tartas de la repostería francesa. El nombre lo adoptó de la palabra francesa fraise, que significa fresa (no se rompieron mucho la cabeza...).

Hemos respetado la presentación típica de capas, aunque con nuestras modificaciones. La tarta está formada por un bizcocho genovés que debería ir bañado con licor de cerezas o Kirsch, pero como no teníamos, lo cambiamos por un almíbar con un ligero toque de ron jeje. La siguiente capa es una crema de muselina (la nuestra fue la versión rápida) y muuuuchas fresas y, para terminar la tarta, otra capa de bizcocho genovés bañado en licor.

Debería llevar una última capa de mazapán, pero nosotros decidimos cambiarla por que no nos convencía mucho y por que recibimos otra cosa más rica...
Por casualidad llegó hasta nuestras manos una deliciosa mermelada casera de fresas cuando estaba pensando cómo hacer la tarta. En cuanto la probé decidí que era el toque final que le faltaba. Si la Tarta Fraisier es de fresas, llevará fresas por todas partes ;).

Y como hoy estoy habladora (o escritora, no sabría como decíroslo) no me voy a quedar sin explicaros quien es la artífice de esta rica mermelada. Me han contado que se llama Marisa y que vive en un pueblecito llamado Villameca, situado en la comarca de La Cepeda (León). En sus ratos libres prepara varios tipos de mermeladas, echas como las de siempre, recogiendo las fresas y frambuesas de su jardín o las moras que encuentra en los alrededores y haciendo ella misma las conservas. Ahora os podéis imaginar el sabor que tiene ¿verdad?

Pero a lo que realmente se dedica Marisa es a cuidar de sus gallinas, ya que provee de huevos a todo el pueblo y a los visitantes que veranean por allí. ¡Y también hemos tenido la suerte de poder probarlos! Cuando los vi me recordaron a mi infancia por que ¡eran blancos! La de tiempo que hacía que no los veía así... (y no me preguntéis el por qué de esa relación, pero cuando veo huevos blancos me acuerdo de cuando era pequeña...).
Así que antes de pasar a la receta quiero agradecer a Marcos por hacernos llegar estas delicias y a su madre, Marisa, por preparar una mermelada tan rica :).

Es una tarta muy rica, de las que cuesta prepararlas pero luego disfrutas muchísimo comiéndolas y más ahora que estamos en época de fresas. Si te animas, acuérdate de que tienes que hacerla de un día para otro ya que debe reposar unas cuantas horas en el frigorífico. 

Whole Kitchen, en su propuesta dulce para el mes de marzo, nos invita a preparar un clásico de la cocina francesa: Tarta Fraisier.

 Ingredientes para el bizcocho genovés
  • 5 huevos
  • 120 gr. de azúcar
  • 120 gr. de harina
  • 1/2 cucharada pequeña de extracto de vainilla
  • 1 pizca de sal 
 Ingredientes para la crema muselina
  • 1/2 litro de leche
  • 4 yemas de huevo
  • 120 gramos de azúcar
  • 50 gramos de maicena
  • 1/2 rama de canela
  • 1 vaina de vainilla
  • 250 gr. de mantequilla
 Ingredientes el relleno para la cobertura
  • 1 kg. de fresas
  • 200 gr. de mermelada de fresas
  • 60 ml. de agua
  • 4 cucharadas pequeñas de gelatina en polvo
 Ingredientes para el almíbar
  • 250 ml. de agua
  • 125 gr. de azúcar
  • 2 cucharadas soperas de ron
 Preparación del bizcocho

Separa las yemas de las claras.

Corta una hoja de papel vegetal para hornear con el tamaño de la bandeja del horno. Para que se quede pegado y no te cree arrugas puedes untar un poco de mantequilla en las esquinas y el centro de la bandeja y pegar el papel encima bien estirado. Reserva.

Pon a precalentar el horno a 180ºC, calor arriba y abajo.

Bate las yemas con el azúcar durante 5-10 minutos hasta que blanquee y se convierta en una masa uniforme. 
Añade el extracto de vainilla y la harina poco a poco sin dejar de batir para que se mezcle bien. Tras unos minutos el color será más amarillento y la consistencia de la masa más espesa. Reserva.
Ahora bate las claras a punto de nieve con una pizca de sal. Para que estén bien consistentes te recomiendo que las batas como mínimo unos 10 minutos, a velocidad alta si lo haces con una batidora eléctrica.
Por último mezcla las claras a punto de nieve con la masa que preparaste antes con mucho cuidado, despacio y, sobre todo, usando movimientos envolventes para que las claras no se bajen. La masa pasará a tener una consistencia parecida a un mousse.

Como haciendo una única plancha de bizcocho no me daba para las medidas de mi molde, dividí la masa en dos e hice un par de hornadas.

Extiende la masa en la bandeja del horno, procurando que la masa te quede lisa y nivelada. Si vas a hacer una única plancha, extiende la masa cubriendo toda la bandeja como aparece en la foto.
Métela en el horno entre 10-15 minutos, hasta que veas que tiene un tono dorado. No la dejes mucho tiempo más ya que, al ser un bizcocho tan fino, se quedará muy seco.

Coloca otra hoja para hornear o un trapo limpio sobre una rejilla, coge la plancha de bizcocho y dale la vuelta para que el bizcocho quede sobre la nueva hoja de papel de hornear. Quita el papel sobre el que se había horneado y deja que se enfríe. 

Una vez que se haya enfriado, corta dos círculos con el tamaño de tu molde para tener la base y la parte superior de la tarta ya preparadas. Yo usé uno de 21 cm. Reserva.

 Preparación de la crema
 
Corta por la mitad la vaina de vainilla y raspa el interior con la ayuda de un cuchillo para retirar las semillas. 
 
Reserva medio vaso de leche en el frigorífico y pon el resto en un cazo a fuego medio junto con las semillas de la vainilla y la canela.

Antes de que empiece a hervir retira el cazo del fuego, tápalo con un plato y déjalo reposar una media hora para que se mezclen los ingredientes.

Pasado este tiempo, vuelve a poner el cazo con la leche a fuego lento.

En un bol bate las yemas y el azúcar y hasta que te quede una mezcla homogénea y reserva.

Disuelve la maicena en el vaso que habías reservado en el frigorífico y añádela a la leche poco a poco y sin dejar de remover para que no se creen grumos. Sigue removiendo hasta que comience a hervir y retira el cazo del fuego.

Añade la mezcla de huevos y azúcar poco a poco mientras remueves con rapidez para que el huevo no se cuaje. Vuelve a poner el cazo a fuego lento, sin dejar de remover, hasta que la crema se espese bien.

Retira el cazo del fuego, añade 125 gr. de mantequilla y remueve hasta que se deshaga por completo. Tápalo para que no se cree costra y deja que se enfríe.
Una vez frío, añade los otros 125 gr. de mantequilla restante y bátelo para que se deshaga y se mezcle bien.

Si la muselina te queda muy líquida, puedes espesarla poniendo de nuevo el cazo a fuego lento y añadiéndole un poco más de maicena disuelta en leche fría. No dejes de remover en ningún momento para que no se pegue. Tendrás que volver a dejar que repose para que se enfríe.

 Preparación de la tarta

Comenzamos preparando el almíbar con el que mojaremos los bizcochos. Solo tenemos que poner en un cazo a fuego medio-fuerte el agua, el azúcar y el ron y, una vez que comience a hervir, dejarlo unos 10 minutos. Retira del fuego y reserva para que se temple.

Mientras se templa puedes ir lavando las fresas y quitándoles el pedúnculo y las hojas. Si quieres poner las fresas enteras en el centro, calcula más o menos cuantas necesitarás para rodear el borde de la tarta y parte solo esas por la mitad. Sécalas con una servilleta de papel para eliminar el exceso de agua y reserva.  
Una vez templado el almíbar, coge el primer bizcocho y sobre el mismo papel de hornear píntalo bien con el almíbar. 
Coloca este bizcocho sobre una fuente o plato y encima prepara el molde para añadir el resto de capas. Como yo no tenía un molde de emplatar tan grande, usé el aro de un molde de bizcocho desmontable sin la parte de abajo.

Coloca las fresas que partiste por la mitad rodeando todo el aro por el interior, procurando que estén bien pegadas al bizcocho y no queden huecos entre ellas.
Con la ayuda de una manga pastelera o una espátula cubre con parte de la crema muselina las separaciones entre las fresas y el bizcocho inferior.
Coloca el resto de fresas en el centro procurando que no queden huecos grandes entre ellas y que no superen la altura de las fresas de los bordes. Apriétalas un poco hacia el fondo con la ayuda de una espátula.
Cubre las fresas con el resto de la crema muselina y alisa la superficie con la ayuda de una espátula.
Coloca el otro bizcocho encima, aprieta un poco con los dedos para asentarlo y píntalo con el almíbar.
Mete la tarta en el frigorífico mientras preparamos la última parte ¡ya queda muy poco!

Añade en un cazo a fuego medio los 200 gr. de mermelada, 60 ml. de agua y 4 cucharadas de gelatina en polvo y remueve para que se mezclen bien. En cuanto veas que va a comenzar a hervir retíralo del fuego y deja que se enfríe. 

Una vez frío, saca la tarta del frigorífico, cubre el último bizcocho con la mermelada y vuelve a meter la tarta en el frigorífico durante 8 horas como mínimo.

Para servir, quita el molde con mucho cuidado y adórnalo con un par de bonitas fresas.

domingo, 16 de marzo de 2014

Codillo en salmuera asado

La receta que os taremos hoy es para los auténticos carnívoros que disfrutan con una buena pieza de carne asada. Es que yo soy de la opinión de que el codillo no es para cualquiera.
Esta pieza que sería como el codo de la pata del cerdo, tiene un sabor fuerte, peculiar, con abundante grasa que hace que acabe siendo una carne de lo más melosa una vez que la has cocinado durante algunas horas.

Lo mejor, además de su sabor, es la facilidad para prepararlo. Según la versión que más te guste, lo puedes hacer hervido, asado o, como nosotros, un fifty-fifty y comenzar hirviéndolo para acabar asándolo. Mantiene todo su sabor pero reducimos unas cuantas horas de asado. Y es tan fácil que en la receta de hoy no vais a encontrar muchas fotos del paso a paso (se nos olvidó hacer alguna más... ejem...), pero tranquilos por que ya veréis que no tiene pérdida :).

Parecen unas raciones enormes, pero si os fijáis bien en la siguiente foto veréis que gran parte de la pieza es hueso, así que no os dejéis engañar por el tamaño, no tienen tanta carne como parece ;).
Al ser una carne asada podéis acompañarla prácticamente con cualquier cosa que os guste. Si queréis darle un toque más alemán podéis preparar un chucrut o un puré de guisantes. Y si queréis algo más tradicional podéis acompañarlo de unas patatas asadas o las ricas patatas al ajillo con vinagre balsámico al Pedro Ximénez que os mostramos la semana pasada. Os aseguramos que la combinación queda deliciosa ;).

 Ingredientes (para 2 personas)
  • 2 codillos en salmuera (uno por personas)
  • 1/2 cebolla grande
  • 1 zanahoria
  • 2 hojas de perejil
  • Aceite de oliva
  • Pimienta
 Preparación

Pela la zanahoria y la media cebolla.

Mete en una olla exprés rápida los dos codillos, la media cebolla, la zanahoria y las hojas de laurel. Sobre todo no añadas sal por que este codillo ya está salado.
Cierra la olla y ponla a fuego medio-alto. Una vez que empiece a sacar vapor, déjalo cocer durante 40 minutos aproximadamente. Si tu olla no es de las rápidas, tendrás que calcular un poco más de tiempo para que la carne empiece a estar tierna.

Pon a precalentar el horno a 220ºC calor arriba y abajo.

Mientras la olla saca el resto de vapor antes de abrirla, prepara la bandeja del horno cubriéndola con papel de aluminio. Con cuidado, pasa los codillos a la bandeja y añade un poco de aceite y pimienta molida por encima. Si quieres acompañarlo de patatas asadas, las puedes colocar en la misma bandeja.

Mételos en el horno durante una hora aproximadamente, hasta que veas que la piel ha adquirido un tono bien dorado y la carne está tierna.
Sírvelos inmediatamente y ¡a disfrutar!
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