viernes, 27 de marzo de 2015

Potaje de cuaresma con garbanzos, bacalao y espinacas

¡Buenas tardes!

Ays, estamos al límite de la celebración de la cuaresma, pero no quería quedarme sin traeros esta receta tan rica y, sobre todo, tan típica de esta época.


Cuando la marca de productos congelados La Sirena se puso de nuevo en contacto con nosotros para que probáramos distintos productos de bacalao durante la cuaresma no lo dudamos ni un segundo, ¡nos encantó la idea! Y no tardaron nada en enviarnos todo esto. Si nos seguís por Instagram, ya visteis el adelanto :):


Como podéis ver, no hemos pasado hambre esta cuaresma jajaja. Además de las cuatro variedades de bacalao, recibimos tres salsas, un paté de aceitunas y harina para fritura. Todo muy rico (ya os enseñaremos más adelante alguna receta más), excepto la salsa de romesco, que ya la conocíamos y no nos gusta su sabor pero claro, es que mi padre hace una que está espectacular jeje. Y todo ello acompañado por un bonito colador (sí, ¡los coladores también pueden ser bonitos si son rojos! jaja).


Así que con todo esto delante nos preguntamos ¿y ahora qué preparamos? Se nos ocurrieron varias recetas pero de repente nos dimos cuenta de que nunca habíamos preparado la maaaaaas típica ¡el potaje de cuaresma! Sí, habéis leído bien, en casa nunca habíamos preparado un potaje... La principal razón es que al cocinillas el potaje no le acaba de convencer y a mi no me van mucho los platos de cuchara, sobre todo si son legumbres, pero nos queríamos quitar la espinita de no tener esta receta en el blog... Así somos nosotros jajaja.


Y es que, al menos yo, una vez que me doy cuenta de que no he preparado una cosa tan sencilla en mi vida, tengo que hacerlo ¡y más teniendo un blog de cocina! Creo que hay platos que no pueden faltar, sobre todo si son tan tradicionales como este ¿verdad? Y después de haberlo preparado, la verdad es que nos animaremos a comerlo más de una vez. 

Primero, por que nos gustó mucho su sabor, el bacalao estaba espectacular y el toque del majao de pan nos encantó. Y, segundo, por que nos pareció mucho más fácil prepararlo de lo que teníamos pensado, así que es un buen plato calentito, que no requiere de mucho tiempo y que te llena de energía. 


Antes de pasar a la receta quiero dar las gracias a La Sirena por haber confiado una vez más en nosotros y, sobre todo, por su trato tan cercano ¡muchas gracias!

 Ingredientes (para 4 personas)
  • 250 gr. de bacalao desmigado congelado La Sirena
  • 500 gr. de garbanzos cocidos
  • 300 gr. de espinacas
  • 1 cebolla morada
  • 2 dientes de ajo
  • 1 l. de caldo de pescado o agua
  • 1 cucharada pequeña de pimentón de la Vera ahumado dulce
  • 1/2 cucharada pequeña de cominos
  • 2 rebanadas de pan
  • 3 huevos
  • Aceite de oliva
  • Sal y pimienta
 Preparación

Un día antes coloca el bacalao directamente sobre una fiambrera con rejilla o un colador y deja que se descongele poco a poco en el frigorífico. Si vas a usar garbanzos secos, tendrás que ponerlos en remojo.

Si, como nosotros, utilizas garbanzos cocidos de bote, colócalos en un colador y límpialos con agua hasta eliminar todo el líquido de conserva. Si vas a usar garbanzos secos, deberás cocerlos y escurrirlos (no tires el caldo por que lo podremos aprovechar después). Reserva.


En un cazo pon a hervir tres huevos. Cuando estén cocidos, deja que se templen y quítales la cáscara. Reserva.

Corta el ajo a rodajas y pica la cebolla. En una sartén a fuego medio vierte un chorro de aceite y, cuando esté caliente, añade los ajos. Cuando empiecen a estar dorados, añade la cebolla, una pizca de sal y remueve de vez en cuando. Esperaremos a que la cebolla esté tierna y transparente para añadir una cucharada pequeña de pimentón. Remueve enseguida para que se mezcle bien y no se queme. 


En cuanto el pimentón se haya repartido bien añade el bacalao desmigado y vuelve a remover. Cocínalo unos 2 - 3 minutos para que coja color, pero no tiene que estar completamente hecho.


En una cazuela o parisien a fuego medio añade los garbanzos bien escurridos y el sofrito anterior con el bacalao. Remueve para que se mezclen bien los ingredientes. 


Añade las espinacas y el comino. Si ves que las espinacas no te caben todas a la vez puedes remover un poco y añadirlas en dos tandas, ya que con el calor reducen su tamaño muy rápido. 


Cubrimos con caldo o agua, salpimentamos y dejamos cocer unos 15 minutos a fuego medio.


Mientras se cuece podemos preparar el majado de pan frito y huevo que le dará un sabor muy rico.

Para ello trocea las dos rodajas de pan y fríelas en una sartén con un poco de aceite. Una vez que el pan esté dorado, lo colocamos en un recipiente junto con la yema de un huevo y un poco de caldo de la cazuela.


Trituramos bien con la ayuda de una batidora hasta conseguir una pasta (te quedará más o menos líquida según la cantidad de caldo que hayas puesto) y lo añadimos al potaje.


Remueve bien, rectifica de sal si hiciera falta y deja que cueza unos 5 minutos más a fuego lento. 


Sírvelo bien calentito acompañado del huevo duro.


martes, 10 de marzo de 2015

Bizcocho de lavanda y mandarina

¡Buenas tardes!

No lo he podido evitar y repetimos dulce...
Y ya sé que ha comenzado el buen tiempo y con él las intenciones de empezar una dieta para lucir el bikini sin michelines el próximo verano... Pero es que este bizcocho quedó taaaaaan esponjoso y taaaaan rico que no puedo quedármelo solo para mi más tiempo... ¡tengo que compartirlo y gritarlo a los cuatro vientos! Además, siempre es mejor darnos un capricho con algo sano hecho en casa que con cualquier bollería industrial ¿verdad?
¿Os he convencido ya para que lo probéis? Puedo continuar intentándolo... Por que su sabor es delicioso; combina a la perfección el cítrico de la mandarina con el suave y fresco aroma de la lavanda, que nunca la había probado y me sorprendió muchísimo. Y tiene una miga tan blandita y esponjosa.... Vamos ¡que me ha encantado! Y no solo a mi...
Por que este bizcocho lo preparé cuando vinieron unos amigos a casa a merendar y celebrar nuestros cumples. Empezamos con una rodaja generosa y acabamos repitiendo todos por que nos la habíamos terminado casi antes de dar el primer sorbo al café. Incluso se llevaron encantados el trocito que había sobrado. Así que al día siguiente ¡tuve que hacer otro para nosotros!
Es lo malo de estas cosas tan ricas una vez que las descubres, a veces cuesta desengancharte de ellas... Sobre todo si tardas tan poco tiempo en hacerlas, nunca tienes una escusa para decir que no ;).

 Ingredientes (aprox. 8 - 10 raciones o menos... jeje)
  • 3 huevos
  • 250 gr. de azúcar
  • 125 ml. de leche
  • 375 gr. de harina
  • 80 ml. de aceite de oliva
  • 2 cucharadas pequeñas de levadura en polvo
  • 1 cucharada pequeña de lavanda seca 
  • Ralladura de una mandarina
 Preparación

Vierte la leche y las flores de lavanda en un cazo y lleva a ebullición a fuego lento. Retira el cazo del fuego y deja que que repose unos 30 minutos para que se enfríe y se aromatice bien la leche.
Pasado este tiempo puedes colar la leche para retirar las flores de lavanda, como hice yo, o dejarlas si quieres notarlas en el bizcocho. Y ya podemos comenzar a preparar el bizcocho.

Pon a precalentar el horno a 180ºC, calor arriba y abajo y engrasa el molde con un poco de mantequilla o aceite y harina. Yo utilicé un molde alargado de 30 cm. pero puedes prepararlo en uno  redondo de unos 21 cm.

Este bizcocho no tiene mucha complicación, solo tenemos que ir añadiendo y mezclando los ingredientes poco a poco hasta conseguir una masa homogénea. El orden no importa mucho, pero yo suelo comenzar batiendo los huevos, luego añado el azúcar y a partir de ahí voy combinando ingredientes líquidos y sólidos más o menos siguiendo el orden de la lista de ingredientes para que sea más fácil mezclarlos, sobre todo si es a mano.

Una vez que hayas añadido todos los ingredientes líquidos y sólidos, solo nos queda limpiar bien la mandarina, rallar la piel y añadirla a la masa. Si quieres decorar el bizcocho con ella, no te olvides de reservar un puñadito.
Vierte la masa en el molde que engrasaste antes y mételo en el horno entre 35-45 minutos o hasta que la parte superior tenga un tono dorado y si lo pinchas con un palillo éste salga limpio.

Deja que el molde unos 20 minutos sobre una rejilla y, pasado este tiempo, desmolda el bizcocho y colócalo sobre la rejilla para que se enfríe por completo (si puedes resistirte... el primero no aguantamos y cayó templado jeje). Antes de servir puedes decorar con un poco de azúcar glass, ralladura de mandarina y flores secas de lavanda.

¡Ah! Y si queréis que os dure más de una sentada, mantenedlo a buen recaudo... Hasta los gatos se asomaron cuando hacía las últimas fotos... ;)

domingo, 1 de marzo de 2015

Tarta de galletas y crema de queso

¡Hola a todos!

Ya estamos de vuelta tras un pequeño descanso... No nos hemos ido de vacaciones ni nada por el estilo (ojalá) si no más bien hemos pasado por unas semanas no muy buenas y mi mente me pedía un respiro. La abuela del cocinillas nos dejó de repente y fueron unos días tristes... Y esta vez, ante el estrés del momento, me dio por la costura en vez de la repostería... cosa que de vez en cuando agradezco, ¡por que si no no hay manera de mantener a raya a mis michelines!
Así que por ese motivo he desaparecido tantos días, estaba liada entre telas e hilos haciendo neceseres, bolsos y demás cachivaches jajaja. Pero hoy, con este día casi primaveral, parece que la energía ha vuelto. El primer día que puedes abrir todas las ventanas de la casa y disfrutar de una brisa especial que anuncia que la primavera se acerca es casi mágico ¿verdad? A mi me activa un montón, al menos hasta que aparece la astenia primaveral :P.

Bueno, la receta que os traigo hoy está más que rica. La preparé para el cumpleaños del cocinillas tras un tira y afloja sobre la tarta que le apetecía para celebrarlo. Ya sé que pensaréis que el cumpleañero es el que tiene que decidirlo, pero es que él quería una tarta de san marcos y yo probar otra del libro "Home Sweet Home" de The Hummingbird Bakery... Así que me senté a su lado con el libro, le dije que lo revisáramos juntos y que si no encontraba ninguna que le gustara, le prepararía la suya.
¿Quizá jugué con un poco ventaja, no? ¿quién va a decir que no a sus tartas? jajaja. Pues tras mirar el libro, casualmente... ejem... eligió una que me apetecía mucho probar por que tenía una pinta espectacular, la tarta de galletas y cookies. Al final hice varias modificaciones sobre la receta original, sobre todo cambiar los ingredientes de la crema por que me fue imposible encontrar mascarpone y rebajar la cantidad de azúcar. Si llego a poner el kilo que añaden en el frosting estoy segura de que habríamos muerto por sobredosis de azúcar glass... Y tuve el gran fallo de no sacar la mantequilla con suficiente tiempo, así que no se deshizo lo suficiente en el frosting, pero con los invitados a punto de llegar la tuve que usar tal cual salió...

Pese a que parece pesada y densa, es una tarta muy suave y entra como si nada. A mi me encantó la combinación de los trozos de galleta en el bizcocho con el frosting, nunca me imaginé que quedaría tan rico. Y todos los invitados cuando la probaron la consideraron una de las mejores tartas que han probado... Ahí lo dejo ;).

 Ingredientes para el bizcocho
  • 110 gr. de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
  • 280 gr. de azúcar
  • 320 gr. de harina
  • 4 cucharadas pequeñas de levadura
  • 1 cucharada pequeña de sal
  • 320 ml. de buttermilk (o 320 ml. de leche y 3 cucharadas de zumo de limón)
  • 4 huevos medianos
  • 135 gr. de galletas con chocolate, las nuestras fueron estilo "Chips Ahoy"
  • Un chorrito de Amaretto
 Ingredientes para el frosting
  • 100 gr. de azúcar glass (aprox.)
  • 200 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
  • 200 gr. de crème frâiche
  • 300 gr. de queso de untar 
  • Unas galletas para decorar
 Preparación

Si no tienes buttermilk puedes prepararlo en casa mezclando la leche a temperatura ambiente con zumo de limón o vinagre. Remueve bien para que se mezcle y déjalo reposar mientras preparas el resto de los ingredientes. En unos 10 minutos verás que comienza a cuajar.

Pon a precalentar el horno a 170ºC, calor arriba y abajo. Engrasa con un poco de mantequilla y harina el molde o los moldes que vayas a usar para que el bizcocho no se pegue. Yo utilicé un único molde de 21 cm. de diámetro x 15 cm. de alto.

Con la ayuda de una batidora, mezcla la mantequilla a temperatura ambiente y el azúcar hasta que se mezcle bien y te quede una masa homogénea. Continúa añadiendo poco a poco el resto de ingredientes "secos" (harina, sal y levadura) hasta que la masa tenga una consistencia parecida a la arena. 
En otro bol, bate a mano los huevos y mézclalos con el buttermilk. Con la batidora a velocidad media, añádelo muy poco a poco a la mezcla anterior de ingredientes secos y bátelo hasta conseguir una masa suave y esponjosa. Si hiciera falta, para la batidora de vez en cuando y separa la masa de los bordes con la ayuda de una espátula.
Trocea las galletas en trozos más o menos pequeños, añádelos a la masa y mézclalo a mano.
Si vas a usar varios moldes, divide la masa en partes iguales y vértela en los moldes. Mételos en el horno durante 30 - 35 minutos aproximadamente o hasta que el bizcocho esté dorado y si lo pinchas con un palillo éste salga limpio. Si lo vas a hornear en un único molde, tardará aproximadamente una hora.

Una vez que el bizcocho está horneado, deja que se enfríe por completo sobre una rejilla sin sacarlo de su molde. Si vas a continuar con la tarta al día siguiente, puedes envolver el bizcocho en papel film y meterlo en la nevera. Esto también hará que la miga se haga más firme.

Para preparar el frosting, comenzamos mezclando la mantequilla a temperatura ambiente con el azúcar glass con la ayuda de una batidora a velocidad baja. Es muy importante que la mantequilla esté pomada, si no no se deshará bien y te quedará pequeños trocitos como a mi. Continuamos añadiendo poco a poco la crème fraîche y luego el queso de untar. Cuando esté todo bien mezclado aumentar la velocidad al máximo y batir hasta que sea una crema esponjosa y suave.

Ahora ya solo nos queda montar la tarta. Si tienes un bizcocho alto, hay que cortarlo en dos o tres trozos iguales. Colocamos el primer bizcocho sobre la bandeja y cubrimos los trozos que quedan al descubierto con un poco de papel para cocinar, así evitaremos que se manche.

Si queréis podéis mojar los bizcochos con un poco de licor Amaretto como yo o con un almíbar, aunque no es muy necesario ya que el bizcocho es bastante esponjoso. Colocamos unas 3 ó 4 cucharadas de crema sobre el bizcocho y lo extendemos uniformemente hasta llegar a los bordes. 
Repetimos estos pasos hasta que nos quedemos sin bizcochos.

Ya solo queda cubrir la tarta con el resto de la crema y decorarla a tu gusto. En nuestro caso rodeamos la base con mini galletas y en la parte superior pusimos unas cuantas troceadas.
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