domingo, 29 de marzo de 2015

Bizcochitos de té con especias (sin lactosa) - Reto #elasaltablogs

¡Buenos días!

¿Otra vez tú por aquí? ¡Sí! Es que es el último domingo de marzo y ya sabéis lo que toca, tengo que mostraros el resultado de mi último botín... Todos los que pertenecemos a El Asalta Blogs somos muy discretos (ejem...) entrando en cocinas ajenas y robando recetas a diestro y siniestro ¡pero luego nos encanta alardear de lo que nos hemos llevado!


Y este mes no iba a ser menos. Nuestra víctima fue Iratxe, del blog Gallecookies. Y teniendo un blog con ese nombre, os podréis imaginar todas las delicias dulces que nos podemos encontrar en él ¿verdad? ¡Es el paraíso! Aunque no os llevéis a engaño, por que alguna que otra vez también se cuela una rica receta salada.

Así que, con lo que me gusta a mi el dulce, este hurto fue difícil... Me asomé más de una vez por su cocina, rebuscaba entre cajones y alacenas, seleccionaba algunas recetas pero al final me despistaba y me iba con las manos vacías. Y es que con las artimañas que utilizó Iratxe no fue para menos... Primero lo intentó con una tortuga (supuestamente) ninja, que me entró tal ataque de risa, que hizo que me fuera con las manos vacías...


La segunda vez que fui había contratado a un chico como personal doméstico, supuestamente para vigilar la cocina y cocinarle... No sé qué tal lo hará, yo solo recuerdo verle recostado sobre la encimera con la camisa abierta y un bote que ni recuerdo de lo que era... ni tampoco recordé llevarme mi botín...

Y el resto de ladronas no se quedaron atrás. Algunas de ellas enviaron a ladrones de guante blanco en su lugar, y de los que quitaba el "sentío": Matt Bomer, Antonio Banderas... Uff! No sabía yo que en esta banda se jugaba tan fuerte...


En fin, que perdí la cuenta de las veces que pasé por Gallecookies ¡pero al fin lo conseguí! Y es que cuando vi estos bizcochos de té con especias supe que tenían que ser míos sí o sí por que ¡soy adicta a ese té! El sabor del chai, con sus especias, y una pizca de leche me vuelve loca. Cada sorbo me parece diferente.

Así que me ha encantado descubrir estos bizcochitos. Son ligeros, suaves y especiados, ideales para el desayuno o la merienda, ya que se parecen un poco a los bizcochos de soletilla y sin mojar el leche o café a veces se hacen un poco densos. Pero me encantó su miga blandita y esponjosa, es una delicia abrirlos, sobre todo por el aroma que desprenden.


Iratxe, muchas gracias por dejarnos pasar por tu cocina, que sé que alguna vez te hacías la despistada si nos veías ;) ¡ha sido todo un placer!

 Ingredientes (aprox. para 16 unidades)
  • 5 huevos medianos
  • 190 gr. de harina
  • 120 gr. de azúcar
  • 1 cucharada pequeña de levadura
  • 1 vaso de agua
  • Té indio especiado (1 filtro infusor bien lleno o dos sobres de té)
  • 1 cucharada pequeña de canela
  • 1/2 cucharada pequeña de jengibre
  • 1/2 cucharada pequeña de clavo molido
  • 1 pizca de sal
  • Unas gotas de concentrado de vainilla
 Preparación

Pon a precalentar el horno a 180ºC, calor arriba y abajo. Si vas a usar moldes, engrásalos con un poco de aceite y harina.

Comenzamos tamizando la harina y la levadura. Reserva.

Separa las claras de las yemas. Con la ayuda de una batidora monta las claras a punto de nieve con una pizca de sal y, cuando empiecen a estar firmes, añade la mitad del azúcar. Sigue batiendo hasta que esté bien integrado y las claras estén bien firmes. Reserva.


Mientras se montan las claras podemos preparar nuestro té calentando un vaso de agua en el microondas o hirviendo el agua en un cazo. Debe quedar un té bastante concentrado para que le dé sabor al bizcocho, así que llena bastante el infusor.


Con la ayuda de una batidora, bate las yemas de los huevos y añade 10 cucharadas de té bien caliente. No dejes de batir por que si no el huevo se podría cuajar. Sigue añadiendo el resto del azúcar, la vainilla, el jengibre, el clavo y la canela...


Y sigue con la harina, añadiéndola poco a poco para que se integre bien. Acabarás teniendo una masa bastante espesa, con una textura parecida a la masa de galletas. No pasa nada ¡vamos bien!


Con la ayuda de una espátula despega la masa de los bordes. Añade las claras montadas y mezcla hasta que te quede una masa más líquida y uniforme. Si te cuesta mezclarlo a mano puedes usar una batidora de varillas a la velocidad más baja.


Reparte la masa entre los moldes y hornéalos durante 25 - 30 minutos o hasta que al pincharlos con un palillo éste salga limpio.

Déjalos unos 10 minutos en el molde para que se temple. Pasado este tiempo desmóldalos, deja que se enfríen por completo sobre una rejilla y ¡ya podemos merendar!


viernes, 27 de marzo de 2015

Potaje de cuaresma con garbanzos, bacalao y espinacas

¡Buenas tardes!

Ays, estamos al límite de la celebración de la cuaresma, pero no quería quedarme sin traeros esta receta tan rica y, sobre todo, tan típica de esta época.


Cuando la marca de productos congelados La Sirena se puso de nuevo en contacto con nosotros para que probáramos distintos productos de bacalao durante la cuaresma no lo dudamos ni un segundo, ¡nos encantó la idea! Y no tardaron nada en enviarnos todo esto. Si nos seguís por Instagram, ya visteis el adelanto :):


Como podéis ver, no hemos pasado hambre esta cuaresma jajaja. Además de las cuatro variedades de bacalao, recibimos tres salsas, un paté de aceitunas y harina para fritura. Todo muy rico (ya os enseñaremos más adelante alguna receta más), excepto la salsa de romesco, que ya la conocíamos y no nos gusta su sabor pero claro, es que mi padre hace una que está espectacular jeje. Y todo ello acompañado por un bonito colador (sí, ¡los coladores también pueden ser bonitos si son rojos! jaja).


Así que con todo esto delante nos preguntamos ¿y ahora qué preparamos? Se nos ocurrieron varias recetas pero de repente nos dimos cuenta de que nunca habíamos preparado la maaaaaas típica ¡el potaje de cuaresma! Sí, habéis leído bien, en casa nunca habíamos preparado un potaje... La principal razón es que al cocinillas el potaje no le acaba de convencer y a mi no me van mucho los platos de cuchara, sobre todo si son legumbres, pero nos queríamos quitar la espinita de no tener esta receta en el blog... Así somos nosotros jajaja.


Y es que, al menos yo, una vez que me doy cuenta de que no he preparado una cosa tan sencilla en mi vida, tengo que hacerlo ¡y más teniendo un blog de cocina! Creo que hay platos que no pueden faltar, sobre todo si son tan tradicionales como este ¿verdad? Y después de haberlo preparado, la verdad es que nos animaremos a comerlo más de una vez. 

Primero, por que nos gustó mucho su sabor, el bacalao estaba espectacular y el toque del majao de pan nos encantó. Y, segundo, por que nos pareció mucho más fácil prepararlo de lo que teníamos pensado, así que es un buen plato calentito, que no requiere de mucho tiempo y que te llena de energía. 


Antes de pasar a la receta quiero dar las gracias a La Sirena por haber confiado una vez más en nosotros y, sobre todo, por su trato tan cercano ¡muchas gracias!

 Ingredientes (para 4 personas)
  • 250 gr. de bacalao desmigado congelado La Sirena
  • 500 gr. de garbanzos cocidos
  • 300 gr. de espinacas
  • 1 cebolla morada
  • 2 dientes de ajo
  • 1 l. de caldo de pescado o agua
  • 1 cucharada pequeña de pimentón de la Vera ahumado dulce
  • 1/2 cucharada pequeña de cominos
  • 2 rebanadas de pan
  • 3 huevos
  • Aceite de oliva
  • Sal y pimienta
 Preparación

Un día antes coloca el bacalao directamente sobre una fiambrera con rejilla o un colador y deja que se descongele poco a poco en el frigorífico. Si vas a usar garbanzos secos, tendrás que ponerlos en remojo.

Si, como nosotros, utilizas garbanzos cocidos de bote, colócalos en un colador y límpialos con agua hasta eliminar todo el líquido de conserva. Si vas a usar garbanzos secos, deberás cocerlos y escurrirlos (no tires el caldo por que lo podremos aprovechar después). Reserva.


En un cazo pon a hervir tres huevos. Cuando estén cocidos, deja que se templen y quítales la cáscara. Reserva.

Corta el ajo a rodajas y pica la cebolla. En una sartén a fuego medio vierte un chorro de aceite y, cuando esté caliente, añade los ajos. Cuando empiecen a estar dorados, añade la cebolla, una pizca de sal y remueve de vez en cuando. Esperaremos a que la cebolla esté tierna y transparente para añadir una cucharada pequeña de pimentón. Remueve enseguida para que se mezcle bien y no se queme. 


En cuanto el pimentón se haya repartido bien añade el bacalao desmigado y vuelve a remover. Cocínalo unos 2 - 3 minutos para que coja color, pero no tiene que estar completamente hecho.


En una cazuela o parisien a fuego medio añade los garbanzos bien escurridos y el sofrito anterior con el bacalao. Remueve para que se mezclen bien los ingredientes. 


Añade las espinacas y el comino. Si ves que las espinacas no te caben todas a la vez puedes remover un poco y añadirlas en dos tandas, ya que con el calor reducen su tamaño muy rápido. 


Cubrimos con caldo o agua, salpimentamos y dejamos cocer unos 15 minutos a fuego medio.


Mientras se cuece podemos preparar el majado de pan frito y huevo que le dará un sabor muy rico.

Para ello trocea las dos rodajas de pan y fríelas en una sartén con un poco de aceite. Una vez que el pan esté dorado, lo colocamos en un recipiente junto con la yema de un huevo y un poco de caldo de la cazuela.


Trituramos bien con la ayuda de una batidora hasta conseguir una pasta (te quedará más o menos líquida según la cantidad de caldo que hayas puesto) y lo añadimos al potaje.


Remueve bien, rectifica de sal si hiciera falta y deja que cueza unos 5 minutos más a fuego lento. 


Sírvelo bien calentito acompañado del huevo duro.


martes, 10 de marzo de 2015

Bizcocho de lavanda y mandarina

¡Buenas tardes!

No lo he podido evitar y repetimos dulce...
Y ya sé que ha comenzado el buen tiempo y con él las intenciones de empezar una dieta para lucir el bikini sin michelines el próximo verano... Pero es que este bizcocho quedó taaaaaan esponjoso y taaaaan rico que no puedo quedármelo solo para mi más tiempo... ¡tengo que compartirlo y gritarlo a los cuatro vientos! Además, siempre es mejor darnos un capricho con algo sano hecho en casa que con cualquier bollería industrial ¿verdad?
¿Os he convencido ya para que lo probéis? Puedo continuar intentándolo... Por que su sabor es delicioso; combina a la perfección el cítrico de la mandarina con el suave y fresco aroma de la lavanda, que nunca la había probado y me sorprendió muchísimo. Y tiene una miga tan blandita y esponjosa.... Vamos ¡que me ha encantado! Y no solo a mi...
Por que este bizcocho lo preparé cuando vinieron unos amigos a casa a merendar y celebrar nuestros cumples. Empezamos con una rodaja generosa y acabamos repitiendo todos por que nos la habíamos terminado casi antes de dar el primer sorbo al café. Incluso se llevaron encantados el trocito que había sobrado. Así que al día siguiente ¡tuve que hacer otro para nosotros!
Es lo malo de estas cosas tan ricas una vez que las descubres, a veces cuesta desengancharte de ellas... Sobre todo si tardas tan poco tiempo en hacerlas, nunca tienes una escusa para decir que no ;).

 Ingredientes (aprox. 8 - 10 raciones o menos... jeje)
  • 3 huevos
  • 250 gr. de azúcar
  • 125 ml. de leche
  • 375 gr. de harina
  • 80 ml. de aceite de oliva
  • 2 cucharadas pequeñas de levadura en polvo
  • 1 cucharada pequeña de lavanda seca 
  • Ralladura de una mandarina
 Preparación

Vierte la leche y las flores de lavanda en un cazo y lleva a ebullición a fuego lento. Retira el cazo del fuego y deja que que repose unos 30 minutos para que se enfríe y se aromatice bien la leche.
Pasado este tiempo puedes colar la leche para retirar las flores de lavanda, como hice yo, o dejarlas si quieres notarlas en el bizcocho. Y ya podemos comenzar a preparar el bizcocho.

Pon a precalentar el horno a 180ºC, calor arriba y abajo y engrasa el molde con un poco de mantequilla o aceite y harina. Yo utilicé un molde alargado de 30 cm. pero puedes prepararlo en uno  redondo de unos 21 cm.

Este bizcocho no tiene mucha complicación, solo tenemos que ir añadiendo y mezclando los ingredientes poco a poco hasta conseguir una masa homogénea. El orden no importa mucho, pero yo suelo comenzar batiendo los huevos, luego añado el azúcar y a partir de ahí voy combinando ingredientes líquidos y sólidos más o menos siguiendo el orden de la lista de ingredientes para que sea más fácil mezclarlos, sobre todo si es a mano.

Una vez que hayas añadido todos los ingredientes líquidos y sólidos, solo nos queda limpiar bien la mandarina, rallar la piel y añadirla a la masa. Si quieres decorar el bizcocho con ella, no te olvides de reservar un puñadito.
Vierte la masa en el molde que engrasaste antes y mételo en el horno entre 35-45 minutos o hasta que la parte superior tenga un tono dorado y si lo pinchas con un palillo éste salga limpio.

Deja que el molde unos 20 minutos sobre una rejilla y, pasado este tiempo, desmolda el bizcocho y colócalo sobre la rejilla para que se enfríe por completo (si puedes resistirte... el primero no aguantamos y cayó templado jeje). Antes de servir puedes decorar con un poco de azúcar glass, ralladura de mandarina y flores secas de lavanda.

¡Ah! Y si queréis que os dure más de una sentada, mantenedlo a buen recaudo... Hasta los gatos se asomaron cuando hacía las últimas fotos... ;)

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