domingo, 23 de noviembre de 2014

Bizcocho de calabaza y semillas de lino

La receta que os traigo hoy podríamos considerarla un básico de nuestra cocina, pero modernizado jeje. Y lo considero un básico por que cuando llega el otoño, el bizcocho de calabaza siempre aparece por casa (¡y varias veces!).
Y es que es un bizcocho tan sencillo y jugoso que es dificil no prepararlo en cuanto aparece la calabaza en nuestra cesta ecológica. Tiene un sabor muy suave, que a todo el mundo le gusta y sorprende. Así que cuando fue el cumpleaños de mi cuñado, no lo dudamos ni un segundo y llevamos este bizcocho para merendar con toda la familia. De ahí que solo os muestre dos fotos escasas, no me dio tiempo a hacer más jeje.

Pero como era un día especial, quería darle un toque diferente, así que me puse a buscar por la despensa y encontré unas semillas de lino dorado que habíamos comprado en verano y que todavía no había usado... ¡esta era mi oportunidad! La verdad es que apenas modificó el sabor del bizcocho y podría decir que ni se notaban, no sé si fue por que puse pocas o por que realmente no tienen mucho sabor... Habrá que seguir investigando con ellas.
También preparé lo que iba a ser una crema de castañas para rellenar el bizcocho... Pero aunque de sabor quedó muy rica, no llegó a cuajar y quedó más bien como una salsa... Así que aunque la veáis en la foto no os pongo la receta ¡no todo nos sale perfecto! ;) jajaja.

Este bizcocho yo no lo hago muy dulce, así que si sois muy golosos y os gustan los bizcochos que sepan a azúcar, tendréis que añadirle más azúcar blanco a las cantidades que os pongo a continuación o sustituir el azúcar moreno por blanco.

 Ingredientes para el bizcocho (para un molde de 22 cm)
  • 3 huevos
  • 150 gr. de azúcar blanca
  • 100 gr. de azúcar moreno
  •  1 yogur natural
  • 125 ml. de aceite
  • 375 gr. de harina
  • 1 sobre de levadura (16 gr.)
  • 250 gr. de calabaza cocida aprox.
  • 2 cucharadas soperas de semillas de lino dorado 
 Preparación

Pon a precalentar el horno a 180ºC, calor arriba y abajo.

Engrasa el molde con mantequilla o aceite y espolvorea un poco de harina hasta que todos los bordes queden bien cubiertos. Yo suelo cubrir las paredes con papel de hornear pero no es necesario, podéis simplemente engrasar todos los bordes.
Mezcla todos los ingredientes poco a poco en un recipiente siguiendo más o menos el orden de la lista y bátelos con una cuchara de madera o con la ayuda de una batidora eléctrica hasta obtener una masa líquida y uniforme.

Vierte la masa dentro del molde.
Mételo en el horno y déjalo unos 45 - 60 minutos (según tu horno), hasta que veas que está dorado. Puedes comprobar si está bien hecho pinchándolo con un palillo de madera, si éste sale limpio es que ya está listo.

Pon el molde sobre una rejilla y deja que se temple durante 15 minutos aproximadamente. Pasado este tiempo, si el molde no está muy caliente, desmolda el bizcocho y deja que se enfríe por completo sobre la rejilla.

Puedes comerlo tal cual o acompañarlo con una salsa de castañas, chocolate, frutos secos ¡lo que más te guste!

domingo, 16 de noviembre de 2014

Risotto de boletus, níscalos y conejo

El plato que os traemos hoy podría deciros que es un 2x1. Realmente son dos platos diferentes, casi podríamos decir que un primero y segundo juntos, pero su combinación queda riquísima.
Ya os he comentado más de una vez que a mi el otoño me encanta por un montón de cosas, pero sobre todo me gusta por todos los ingredientes que nos trae esta estación. La calabaza, los boniatos, las castañas, los piñones... ¡y las setas! Creo que no hay otra estación con unos productos que sepan tanto a ella ¿verdad? Parece que todos tienen un sabor como a bosque, a tierra... Y es una delicia... puede ser que sea una locura mía, pero yo soy feliz comiendo todas esas cosas en otoño jajaja.
Así que cuando fuimos a comprar y vi los níscalos, me lancé directamente a ellos. Al principio los iba a hacer sencillos, con ajito y perejil a la plancha, que es un plato rápido, sencillo y que me encanta. Pero luego vimos los boletus y el cocinillas entró en acción "¿qué te parece hacer un risotto con estas setas?" Y desde que descubrí mi pasión por el risotto no le puedo decir que no...

Y el acompañarlo con conejo fue casi por casualidad. No se nos ocurría qué podíamos preparar como segundo, lo vimos y nos preguntamos ¿quedará bien todo junto? 
Se puso a ello y el resultado fue delicioso. Durante un día lluvioso comimos un risotto de lo más otoñal y suave, acompañado de un conejo al ajillo que le da un toque de vidilla al plato. Os recomiendo que lo probéis, os hará sentir que tenéis el otoño en vuestro plato. Y si el conejo no os gusta mucho, podéis cambiarlo por pollo. Seguro que también estará muy bueno.

 Ingredientes (para 4 personas)
  • 4 cazos justitos de arroz especial para risotto (240 gr. aprox.)
  • 500 gr. de conejo troceado
  • 190 gr. de boletus
  • 140 gr. de níscalos
  • 6 ajos
  • 1 cebolla
  • 1 l. de caldo de pollo
  • 75 gr. de mantequilla
  • Tomillo y romero (al gusto)
  • Sal y pimienta
  • Aceite de oliva
  • Brandy
 Preparación

Para que no se os quede fría una de las dos partes de este plato, os recomiendo que las hagáis más o menos a la vez. Ya veréis que es muy fácil.

Antes de todo, comenzamos limpiando los boletus y los níscalos. La manera más fácil es coger un pincel de la cocina y "cepillar" con suavidad la parte interior del sombrero de la seta. Para limpiarla por fuera, puedes pasarle con cuidado un paño húmedo y secarla con una servilleta de papel. Por si tenéis alguna duda, os dejo el enlace a un vídeo en el que lo explican fenomenal :).
Una vez que los boletus y los níscalos estén bien limpios, córtalos a rodajas junto con la cebolla. Tritura también los seis ajos y reserva todo.

Salpimienta el conejo. En una sartén a fuego medio-alto vierte un buen chorro de aceite y, cuando esté caliente, añade el conejo troceado. Dale la vuelta de vez en cuando para que se vaya haciendo por ambos lados.
Cuando la carne empiece a estar dorada, añade todos los ajos triturados y un puñado pequeño de tomillo y romero. Remueve, espera a que los ajos estén dorados y añade un chorrito de brandy y de agua para que los ajos no se quemen.
Deja que se haga unos minutos para que el alcohol se evapore y se termine de hacer la carne. Retira la sartén del fuego y ya tenemos hecho el conejo :).

Vamos a preparar el arroz para la segunda parte de nuestro plato. 

En un cazo o en el microondas calienta el caldo para tenerlo preparado ya que lo tenemos que añadir caliente. Reserva.

En una sartén a fuego medio añade un chorro de aceite de oliva y 3/4 de la mantequilla, espera a que se derrita y añade la cebolla troceada y un poco de sal. Cuando empiece a estar dorada y blanda, añade los níscalos y los boletus.
Deja que se hagan durante unos 5 minutos aproximadamente, removiendo de vez en cuando con cuidado. Cuando empiecen a estar blandos, añade el arroz, remueve y añade parte del caldo, un cazo por cada cada persona (en nuestro caso fueron 4 cazos). Ves removiendo para que el arroz absorba el caldo.
Sigue añadiendo el caldo poco a poco, un par de cazos cada vez que el caldo se reduzca y sin dejar de remover con movimientos suaves y envolventes.

Por último, añade el resto de la mantequilla y remueve unos 5 minutos más hasta que se deshaga por completo y el caldo se evapore, quedando una salsa espesa. Antes de retirar la sartén del fuego rectifica de sal si hiciera falta.
Ya solo queda emplatar poniendo una ración de arroz y unos trozos de conejo en cada plato.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

¡Ya llegó mi AIG 2014!

Bueno, más bien debería decir ¡ya llegó la semana pasada! jeje pero por mi espalda, que vuelve a darme la tabarra, me he tenido que mantener un poco alejada del ordenador... El sábado experimenté lo que es pasar literalmente un día en el sofá, sin hacer nada, solo viendo la tele... ¡qué sensación más extraña! Claro que solo aguanté un día jejeje miedo me da cuando me vea mi fisio...

En fin, que me despisto de tema, que hoy he venido a contaros las cosas tan bonitas que he recibido de mi AIG2014. Mirad que paquete tan bonito recibí en casa:


Y dentro me encontré un montón de paquetitos ¡todavía más bonitos se cabe! un sobre rojo y una tarjeta con la inconfundible imagen de las manzanas de cristal ¡conocía a mi AIG!


Era nada más y nada menos que Isabel, de La Cocina de Morenisa, un blog que sigo desde hace tiempo y os recomiendo que visitéis por que tiene unas recetas riquísimas (y desde que recibí su paquete doy fe de ello, como el Luisma de Aida jaja).

Lo primero que hice fue lanzarme a leer la carta, pero me encontré con un aviso para que abriera primero los regalos... Así que fui buena, la dejé a un lado y me puse con la "ardua" tarea de sacar todos los paquetitos de la caja e incluso hacerles una foto sin caer en la tentación de ponerme a abrirlos como una loca...
 
 
Aunque eso vino luego... Podría deciros que me puse a desenvolver con mucha tranquilidad y calma todas las cosas que me había enviado Isabel... ejem... Pero más bien fue como una niña de 5 años el día de navidad jajaja :P. Menos mal que el cocinillas no estaba cerca para hacerme fotos y puedo mostraros con toda paz esta especie de selfie más artistico...
 
 
¿Vais viendo como tenía la mesa de cosas verdad? Hablando a lo bruto ¡Isabel se pasó tres pueblos con todo lo que me envió! ¡qué cantidad de cosas! Y me costó lo suyo conseguir esta foto con todo lo que recibí por que no me cabía en la mesa:


Además del DVD y el libro con recetas de la zona, se me olvidó poner los folletos que me envió para que conociera un poquito dónde vivía con su familia, Priego de Córdoba, un lugar muy bonito y al que casi me voy corriendo. Isabel, da gracias de que no tenga coche, por que después de conocer tu ciudad y lo rico que estaba todo lo que me enviaste, casi me planto en tu casa para que me adoptes jajaja.

Además de conocer Priego de Córdoba, también hemos tenido la suerte de poder probar algunos productos típicos, como unos ricos caramelos de azúcar, miel y malvavisco, unas barritas de chocolate que estaban espectaculares y el aceite con D.O. ni os cuento... Esa misma noche nos hicimos esta ensaladita rápida solo para probarlo y casi nos falta pan...
 

También recibimos un montón de cosas caseras tan ricas como estas mermeladas, que ya nos han acompañado en algún que otro desayuno:
 

Unos tarros de salsa de tomate que tenemos reservados para hacer alguna receta especial, un membrillo también casero y riquísimo, que sabe como los de antes... y suspiros de claras de huevo que duraron... eso, un suspiro...
 

A mi me encantan las manualidades y todo lo hecho a mano, así que el resto de cosas que me envió no iban a ser menos, como el simpático broche de una tortuguita hecho por ella misma. Pero lo que más nos gustó fue el delantal pintado a mano y la vela decorada con una servilleta, fruto de los talleres a los que asiste como voluntaria en una asociación de Esclerosis Múltiple y Enfermedades Raras ¡son unos verdaderos artistas!


No me olvido del último bote, una cosa que tenemos que hacer entre las dos, pero eso lo dejamos para otro día ;).


De nuevo, Isabel, muchísimas gracias por todo, nos han encantado todos y cada uno de los regalos que hemos recibido :).
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