24 de abril de 2016

Bizcocho de remolacha y chocolate - Reto #elasaltablogs

¡Buenos días! A mi los meses cada vez se me pasan más rápido... Ya ha llegado el último domingo de abril y yo me enteré (literalmente) hace tres días.


El jueves por la tarde salí tranquilamente de mi trabajo, me subí al autobús y me puse a cotillear Facebook. Chistes, vídeos de gatos y entre medias me encontré con una publicación de Toñi de Azúcar en mi cocina en el grupo de El Asalta Blogs, en la que comentaba que acababa de caer que este domingo tocaba publicar.

¡¡¡¿¿¿QUEEEEEE???!!!

Se me salieron los ojos y empecé a hiperventilar al segundo de leerlo... No puede ser, tiene que estar equivocada (ella y el resto que siguieron comentando...) Miro el calendario y compruebo que no, que era verdad y que no estaba equivocado todo el mundo menos yo... Oye, podría ser ¿no? La esperanza es lo último que se pierde jeje.


Al menos la víctima de este mes la tenía clarísima porque ¡somos casi vecinos! Que gracia me hizo descubrir que Iván Plademunt, del blog El Restaurante Imaginario, tiene un restaurante (no imaginario, si no de verdad de la buena), en Alcalá de Henares ¡y es otro alcalaino de adopción como yo! No sé por qué pero siempre lo había situado por otro lado, pero ahora que lo he localizado ¡tendremos que hacerle una visita porque menuda pintaza tiene su carta!


La verdad es que me costó bastante decidirme por una receta porque tiene un montón riquísimas y tan originales como este pan de Sant Jordi, que si hubiera tenido más tiempo el sábado lo habría preparado para celebrarlo sí o sí. Y no fue hasta el viernes por la noche, durante mi segunda ronda a hurtadillas por su cocina, que descubrí este bizcocho de remolacha y chocolate y me lo llevé sin pensármelo dos veces.

Tenía ganas de probar la remolacha en un plato dulce, podía hacerlo el sábado tranquilamente y lo mejor de todo es que lo disfrutaríamos con toda la familia porque íbamos a pasar la tarde en el nuevo piso de nuestros primos. No podía desperdiciar una oportunidad como esa ¡no tengo todos los días tantos conejillos de indias! Jajaja. Por suerte el bizcocho gustó a todo el mundo y cuando lo probé yo, no me extrañó.


Pese a que cuando saqué el bizcocho del molde tenía un olor bastante fuerte a remolacha y me asustó un poco, una vez frío sabía solo a chocolate. La remolacha no se nota, pero sí que ayuda a suavizar el sabor y hacer que el bizcocho sea más ligero y jugoso. La única pega que le pondría es que se desmigaba mucho, pero eso también podría ser porque estaba recién hecho o que mi horno empieza a tomarse las cosas con más calma y cada vez tarda más en hornear... Habrá que prepararlo de nuevo para comprobarlo ;).


Iván, ha sido todo un placer descubrir este postre tan rico. Raro en mi, he sido totalmente fiel a la receta, aunque me he quedado con las ganas de probarla con el azúcar de coco ¡a ver si lo encuentro!

17 de abril de 2016

Mermelada de fresas casera baja en azúcar

Ya tenia ganas de traer por el blog esta receta porque, desde que me lancé a finales del verano pasado y me atreví a hacer mi primera mermelada, ¡no he parado de probar nuevos sabores!


El tema de las mermeladas, las conservas o los encurtidos siempre me han llamado la atención. Además, me recuerdan muchísimo a mi abuela. La verdad es que no recuerdo si hacía muchas o pocas conservas, pero tengo varios recuerdos de mi infancia viéndola trastear con las ollas en la cocina, hirviendo botes y luego encontrármelos en hileras boca abajo esperando a que se enfriaran. Guardar la comida así o crear una mermelada me parecía algo mágico. 


Y tan mágico era para mí que, como os he comentado antes, hasta finales del verano pasado no probé a hacer mermelada por primera vez. Y lo mejor de todo es que me lancé casi sin pensarlo, tras comprar una mermelada en el supermercado que al abrirla nos pareció más un bote de gelatina que de mermelada. Me dio tanto repelús que me dije, hasta aquí hemos llegado, a partir de la semana que viene pruebas a hacer mermelada.

Y fue dicho y hecho. Comencé con los melocotones, luego vinieron las ciruelas y la última que he probado es la que os traigo hoy, la de fresas. La verdad, viendo lo poco que cuesta hacerla, lo que dura y lo rica que está, me arrepiento de no haberlas probado antes.


Lo mejor de todo es que, al hacerla tú, la puedes ajustar a tus gustos. Rebuscando recetas encontré varias que la hacían con la mitad de la cantidad de azúcar habitual, un punto que me gustó mucho porque siempre intento reducir el azúcar en la repostería del día a día.

Además, nosotros no le ponemos gelatina, como mucho una cucharadita de agar-agar si veo que queda muy líquida, aunque en esta de fresas no hizo falta. También he de deciros que a nosotros nos gusta un poco líquida y con buenos tropezones, que se note la fruta de vez en cuando, así que por eso no solemos espesarla más. 


Os animo a que, si no la habéis hecho ya, probéis a preparar mermelada en casa. Cualquier desayuno o merienda con ella os sabrá a gloria. Y las tartas como esta, ¡ni os cuento! ;)


10 de abril de 2016

Tosta de pincho alemán

Casi me da vergüenza deciros a estas alturas que esta es una de las recetas que tenía pendientes desde el año pasado. Con todo el lío de hospitales que hemos pasado con mi suegro y otras celebraciones se quedó guardada hasta hoy...


Más concretamente, esta tosta la preparamos las pasadas navidades (¡y parece que fue ayer!) en casa de mis padres. Como cada año les toca alguna (o varias) celebraciones en su casa, parece que poco a poco nos vamos animando y les llevamos algunas ideas. Nosotros aparecimos con nuestro paté de bacalao ahumado en caliente al té para Nochebuena y mi tío, que es cocinero, con estas tostas de pincho alemán para el aperitivo de Navidad. 


En cuanto mi tío me explicó lo que llevaba, ya sabía que iba a estar riquísimo: salchicha frankfurt, bacon, vinagreta de miel... Vale, dicho así os puede sonar a una bomba, sobre todo si ahora estáis con la operación bikini, pero pensad que está hecho al horno y, como es para un aperitivo, podéis comeros solo una... o dos... y ser buenos anfitriones dejando el resto para vuestros invitados ;). 

En fin, que cuando me explicó la receta y les vi que se ponían a prepararla les dije: "con vuestro permiso, esto va a mi blog sí o sí", cogí mi cámara, a mi tío y a mi padre y les convertí en mi equipo de producción. He de deciros que se portaron muy bien, aguantaron con paciencia mis parones para las fotos y mis peticiones para el paso a paso: "quita eso, ponlo así, ponlo asá, vuelve a cortar, etc." (creo que les voy a contratar más veces jeje). Para las fotos finales cogí a mi hermana, porque no estaba segura de si había terminado con la paciencia de los dos... :P


Lo bueno de esta receta es que, además de ser súper sabrosa, es sencilla y rápida, por lo que la podéis preparar en un tiempo récord para compartirla con los amigos mientras veis un partido o si aparecen unos invitados imprevistos. Os aseguro que quedaréis como unos auténticos reyes.

¡Tito, muchas gracias por haber compartido esta receta con nosotros! :)

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